Nota de Opinión: Sobre la crisis docente de siempre…

El concepto de crisis puede ser analizado de diversas maneras, puede ser tomado como algo negativo desde el vamos, o pensarlo como un cambio social, cultural, ya sea local, regional o a escala mundial que podría ser positivo.

Mas en general una crisis negativa o positiva en su contexto general, no deja de ser una sensación desestabilizante para pocos o para muchos. En educación, la crisis es constante, el cambio es permanente, y por lógica entonces, es negativo para algunos y positivos para otros grupos docentes.

Crea sensaciones entonces de inseguridad, o de desánimo, como también entusiasma a otros; ahora bien esto es crear conflictos de los cuales hay que salir, y el gran problema muchas veces no pasa por los cambios, sino por los recursos que se cuenten desde el docente y desde el sistema para dichos cambios, esto es lo que crea problemáticas en la identidad docente personal y profesional.

Desde ya cualquiera puede pensar en forma automática que la educación tiene como parte de sí misma una continua necesidad de caer en estas crisis, que generan cambios y los docentes deben estar preparados para ello. Pero, nada es tan sencillo a veces la razón no es suficiente ante otras realidades que se presentan en la docencia en todos los niveles.

A cada crisis o cambio educativo, hay poca claridad desde el sistema mismo en cuanto a las disciplinas y sus formas de dictarse, se pasa de ciertos contenidos considerados básicos y firmes a las competencias básicas que son tan amplias que no podrán alcanzarse en corto plazo ni se pueden obtener fácilmente, y la metodología para ello es inexistente, pasando todo a ser relativo o subjetivo. La sociedad, se transforma sí, ahora es la sociedad de la información, y pareciera que con ello presente, la escuela tiene otro rol ya no es formadora por antonomasia y en cuanto a ser informadora queda muy en duda, todo indica que los saberes que puede transmitir se quedan caducos además que difundir saberes no pareciera ya importante en un salón de clases.

Hoy hay que lograr bajo una estrategia a descubrir, un ambiente que produzca, que sea atractivo, que debe divertir y atraer a jóvenes formados por una sociedad, más que tolerante, más que permisiva, donde ya sin hablar siquiera de disciplina, el orden es un tema desconocido, donde se reemplaza con las palabras amor, derecho, o democracia, todo aquello que pueda ser significante al esfuerzo, el método duro para dominar una disciplina y/o la constancia para mejorar las formas de estudio que lleven a mejores niveles futuros. Se forma así también un universo educativo que contiene a jóvenes con un futuro incierto en cuanto a lo académico, porque en ellos no hay confianza en el sistema educativo, no ven una escuela valiosa, y que viven en medio de culturas personalistas, o tribales ciudadanas que están muy lejos de un ambiente escolar productivo en cuanto a saber.

Vivimos en una escuela que es obligatoria, pero que debe ser inclusiva, justa a más no poder, pero de excelencia y todo ello a veces es muy complicado de llevar a la práctica, pero dado el esfuerzo de lograrlo, ¿lo veremos como algo logrado en el futuro?, ¿o simplemente veremos la degradación de los saberes, porque fueron más poderosas las influencias constantes que provienen de un ámbito extraescolar y que se insertan en el escolar?

Mucho material de especialistas hay por allí, pero poco aportan a conflictos diarios, reales, constantes, específicos que en el día a día, generan muy poco estímulo para quienes se aplican a la tarea de afrontarlos, resolverlos, abordarlos, y plantear soluciones.

Sí, es posible que la crisis, el cambio, sea una constante en la labor docente, sí, puede que un docente deba estar preparado a adaptarse constantemente, pero también es cierta la desestabilización constante a que se ve sometida la profesión docente, y si bien la creatividad suele generarse en momentos así, conflictivos, dudosos, de “cuerda floja”, también es cierto que la falta de bases seguras, y de protecciones y “bajadas de línea” más certeras, más propicias y más sostenedoras del docente, hacen que este tambalee más de una vez, en su faz profesional, pero también personal.

No basta que nos consideren en discursos como importantes miembros de la sociedad, que nos alaben o que nos encomien. No pasa por regalarnos lisonjas por querer mejorar una sociedad o labores vocacionales. No basta, porque en la realidad no somos tan bien tratados en cuanto a justicia y reconocimiento por nuestra labor, y se nos niega un status moral y cultural que por un lado dicen merecemos pero que nadie reconoce. Nos felicitan por nuestra función general pero nos critican en lo particular.

Y si bien para algunos escritores, la queja docente es producto de un negativismo, de un pesimismo, o de una malformación de opiniones, o porque hay malestar por estas continuas crisis o cambios educativos o sociales, la cuestión es que muchos docentes con pocos años de docencia incluso, están siendo derrotados, quemados y desean cada vez más abandonar la profesión.

Si el discurso que más se comienza a oír en las charlas de profesores es el “…me quiero jubilar…”, pero también el “…estoy buscando otro trabajo…”, habrá que plantearse que hay hechos transversales a la sociedad, a la política educativa y a la política en sí, que van en contraposición con discursos vanos, y que está excluyendo a los docentes, hostigándolos por no ser inclusivos ante mínimos requerimientos de participación para la educación de sus jóvenes, y exigiéndoles a sus vez brinden competencias suficientes para el futuro, como por arte de magia.

Cierto es que sin alumnos no hay educación posible, pero tampoco puede existir un acto educativo sin educador, ni puede haber salida de crisis o cambio alguno, sin la participación de absolutamente todos, para el bien común.

Web Master.

Nota aclaratoria: La Escuela de Enseñanza Secundaria N°13, en ninguno de los miembros de su equipo directivo, o personal docente o no docente, es co-responsable por las opiniones vertidas en este post.

Acerca de E.E.S.N°13 Merlo Buenos Aires

Blog de la Escuela de Educación Secundaria N° 13 de Merlo, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
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