El Efecto Pigmalión.

Según la mitología griega, Pigmalión era un rey chipriota que tomó un bloque de piedra y comenzó a esculpir la estatua de una mujer, cada día le dedicaba a la estatua cierto tiempo y poco a poco se fue enamorando de la figura que trabajaba. Mientras más tiempo le dedicaba a la estatua, más se enamoraba de ella y al final creyó que era más hermosa que todas las mujeres de la tierra, por lo que pidió a los dioses que le infundieran vida, lo solicitó con tanto anhelo y pasión que le fue concedido, haciendo realidad su ideal.

El Dr. Robert Rosenthal, investigador de la Universidad de Harvard, fue el primero en dar a conocer el sorprendente Efecto Pigmalión, que revela el enorme impacto ejercido por los conceptos y las expectativas que tenemos los docentes sobre la capacidad y el desempeño de nuestros alumnos. Este efecto se descubre a partir del siguiente experimento: en vísperas del inicio de un nuevo ciclo escolar, a varios profesores se les engañó diciéndoles que de acuerdo con estudios confiables, algunos alumnos de nuevo ingreso tenían una inteligencia realmente superior y una capacidad extraordinaria para el aprendizaje y la creatividad. Se les advirtió que no se dejaran engañar por las apariencias de los estudiantes, porque detrás de una notoria torpeza o de una palpable ignorancia se ocultaban verdaderos y auténticos genios. La verdad es que los alumnos mencionados eran muchachos comunes y corrientes que jamás habían destacado por sus logros académicos.

A lo largo del ciclo escolar, los profesores brindaron mucha atención a los supuestos genios y éstos mostraron inusitados avances, aprendizajes significativos y relevantes, alegría en el estudio, su autoestima y su asertividad fueron notoriamente fortalecidas, se tornaron abiertos y propositivos, sus relaciones interpersonales se volvieron más positivas y estimulantes. Asombrosamente su coeficiente intelectual, considerado como inamovible por psicopedagogos e investigadores, logró aumentar varios puntos.

En el ámbito familiar puede suceder el mismo efecto, tratar como mejores, más capaces e inteligentes a nuestros hijos, dedicándoles más tiempo, diciéndoles en público y en privado cuánto se les quiere y se les valora; si lo hacemos con pleno convencimiento se logrará que cuanto se dice se haga realidad, ya que cualquiera puede potenciar que alguien cercano sea mejor y más capaz.

Imaginemos el mismo efecto en un intencionado “auto-engaño” dirigido a cada uno de los alumnos. ¿Cuál sería el resultado?, he de suponer que sorprendente.

Acerca de E.E.S.N°13 Merlo Buenos Aires

Blog de la Escuela de Educación Secundaria N° 13 de Merlo, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Vídeo | Esta entrada fue publicada en Videoteca y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Efecto Pigmalión.

  1. Pingback: El Efecto Pigmalión. | Escuela de Ense&n...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s